miércoles, 31 de julio de 2019

Reseña de "Charlie y la fábrica de chocolate" de Roald Dahl


¡Hola a todos! Siguiendo con la lectura conjunta de Roald Dahl, hoy les traigo la reseña de “Charlie y la fábrica de chocolate”, la exitosa primera obra del autor que fascinará a los fanáticos de las golosinas y las historias imaginativas.


Libro: Charlie y la fábrica de chocolate
Autor: Roald Dahl
Sello: Alfaguara Clásicos
Editorial: Penguin Random House







El señor Wonka, dueño de la magnífica fábrica de chocolate, ha escondido cinco billetes de oro en sus chocolatinas. Quienes los encuentren serán los elegidos para visitar la fábrica. Charlie tiene la fortuna de encontrar uno de esos billetes y, a partir de ese momento, su vida cambiará para siempre.










Charlie Bucket vive con sus padres y sus cuatro abuelos —maternos y paternos— en una pequeña casa donde se ven obligados a comer pan con margarina, papas, repollo y sopa durante toda la semana, porque no tienen suficiente dinero para costearse otro tipo de alimentos. En esta situación, la mayor alegría del pequeño Charlie es recibir una barra de chocolate en el día de su cumpleaños, y su más grande tortura, tener que aspirar el aroma a golosinas que sale de la fábrica que está justo enfrente de su casa, a sabiendas de que no puede comprar ninguno de sus productos.

Muchas cosas se dicen respecto a esta peculiar fábrica. Su dueño, Willy Wonka, cerró sus puertas al público —y a los obreros nuevos— hace muchos años para evitar que otras industrias de dulces copiaran sus recetas, y a causa de esto, nadie sabe muy bien cómo se las ha arreglado para seguir fabricando chocolate ni qué clase de maravillas secretas guarda allí adentro. No obstante todos sospechan que el lugar lugar debe ser fascinante, pues desde hace muchos años Willy Wonka ha sido capaz de fabricar cosas increíbles, como un helado de chocolate que nunca se derrite o caramelos que cambian de color cada dos segundos. ¡Nada que puedas encontrar en una fábrica común y corriente!

El misterio que rodea a aquel sitio parece ser irresoluble, pero, un buen día, sale un anuncio inesperado en los diarios: Willy Wonka ha escondido cinco billetes dorados en cinco barras de chocolate, y aquellos niños que hayan tenido la suerte de encontrarlas tendrán la posibilidad de entrar a la fábrica y llevarse una dotación vitalicia de golosinas.

La noticia causa una auténtica revolución en todas partes. Todos quieren un billete dorado. Nadie quiere perderse esta oportunidad única. Pero, ¿quiénes serán los afortunados?

“Willy Wonka puede hacer caramelos que saben a violetas, y caramelos que cambian de color cada diez segundos a medida que se van chupando, y pequeños dulces ligeros como una pluma  que se derriten deliciosamente en el momento en que te los pones entre los labios. Puede hacer chicle que no pierde nunca su sabor, y globos de caramelo que puedes hincar hasta hacerlos enormes antes de revenarlos con un alfiler y comérterlos”.

No creo que sea una sorpresa para nadie si les digo que uno los niños que se gana el Billete Dorado es el pequeño Charlie —el título del libro ya es un spoiler en sí mismo—, pero aun así, Roald Dahl hace que te mantengas a la expectativa del gran anuncio todo el tiempo. Encontrar uno de estos billetes es como ganarse la lotería y nosotros compartimos la emoción y el nerviosismo de Charlie y su familia como si de nuestra propia suerte se tratara.

El tono de la primera parte del libro es absolutamente inocente y entrañable, por lo que contrasta vivamente con el ambiente que respiramos más adelante, una vez que conocemos al resto de los personajes que tomarán parte en la excursión a la fábrica y nos adentramos en la industria misma.

Y es que —todo hay que decirlo— el resto de los niños que ganaron el Billete Dorado son bastante egoístas y malcriados. Así, el autor nos presentará a Augustus Gloop, un niño muy goloso que ama comer chocolate de forma desmedida; a Veruca Salt, una niña rica y caprichosa a la cual su padre le compra todo lo que ella quiere; a Violet Beauregarde, una fanática de los chicles que impuso un nuevo récord por marcar una de estas golosinas por tres meses; y, por último, a Mike Tevé, un niño aficionado  a la televisión y los programas de gángster al que le gustan las escenas de violencia con pistolas y disparos incluidos. Todos ellos contrastan con el inocente Charlie, tan humilde y generoso que incluso está a dispuesto a compartir una barra de chocolate que le regalaron para su cumpleaños con su familia.

Por supuesto, el personaje que se roba todas las miradas a lo largo del libro es Willy Wonka, el alegre y excéntrico dueño de fábrica, que viste con un frac de terciopelo color ciruela, pantalón verde botella y guantes color gris perla. El autor lo describe de una manera tal que nos parece estar viendo al personaje de un circo, pero puede que, de cierta forma, esto sea así, pues la fábrica de chocolate es en sí misma todo un espectáculo.

A Roald Dahl le gustan las canciones y los juegos de palabras. Juega con la curiosidad y la sorpresa. La narración misma parece avanzar dando saltitos, como Willy Wonka, con divertidas enumeraciones de las máquinas que posee el dueño de la fábrica y los dulces que inventa. Las palabras no parecen alcanzar para describir todo lo que hay allí, al igual que los ojos de Charlie no parecen bastar para ver todo tampoco, y nosotros los lectores no quedamos emocionados y extasiados durante todo el paseo por la descomunal y extravagante fábrica, sin poder dejar de preguntarnos qué más puede suceder a continuación.

“Charlie Bucket examinó la gigantesca habitación en la que ahora se encontraba. ¡Parecía la cocina de una bruja! A su alrededor había negras cacerolas de metal hirviendo y burbujeando sobre enormes fogones, y peroles friendo y ollas cociendo, y extrañas máquinas de hierro repicando y salpicando, y había tuberías a lo largo del techo y de las paredes, y toda la habitación estaba llena de humo y de vapor y de deliciosos aromas.”

Pero es recién a la mitad de la novela que empezamos a descubrir cuál es el verdadero hilo conductor de la historia. Hay muchas personas interesadas en conocer la fábrica del señor Wonka, pero no todas están a la altura de la experiencia ni son dignas de probar sus golosinas.

Un elemento muy propio de Roald Dahl, que también está presente en Matilda, es la crítica mordaz a los adultos superficiales y/o egoístas. Como creo que ya he mencionado en otra ocasión, es poco frecuente ver este tipo de retratos de los adultos en otras obras para niños, en los cuales las figuras de los padres y otros adultos en otras obras para niños, en los cuales las figuras de los padres y las autoridades responsables están ausentes o aparecen como ejemplos a seguir. En contraposición, la postura de Roald Dahl es bastante realista y a la vez profundamente despiadada, a tal punto que el lector no puede menos que sorprenderse y reírse un poco. Quizás alguien que se vea reflejado en alguno de los padres de los chicos  —o en los niños mismos— pueda sentirse molesto, pero, por otra parte, es necesario reconocer que en muchas ocasiones resulta inevitable darle la razón a Roald Dahl. Su forma de regañar a los lectores no es la que se acostumbra a usar en los libros para niños, pues a pesar de que tiene un toque moralizante, tiene un punto de humor irónico que hace que sus libros sean igual de atractivos para los adultos que para los niños. ¿Alguien tiene en su casa, por ejemplo, a un chico caprichoso? Quizás el caso de Veruca Salt ilumine a alguien.

“¿Es ella sola la culpable?
¿Ella es la única responsable?
Pues aunque sí es muy malcriada,
terca, voluble y caprichosa,
gritona y maleducada,
después de todo, ¿quién lo ha hecho,
sino sus padres? ¿Hay derecho
a castigarla sólo a ella
cuando quienes más en falta están
son ellos dos, mamá y papá?”

Si están buscando un libro con personajes caricaturescos y grotescos, con exageraciones e ironías, canciones y juegos de palabras, no duden en buscar este clásico infantil, que puede leerse a cualquier edad.

¿Y ustedes? ¿Han leído el libro o visto la película? ¡Cuéntenme en los comentarios!

Book Tag de Aladdin



¡Hola a todos! ¿Alguno de ustedes vio el live action de Aladdin cuando lo estrenaron? Sé que llego un poco tarde, pero como me encantan las canciones de esta película, y de todos modos no hace tanto tiempo que Aladdin estuvo en cines, he pensado que podía traerles este pequeño booktag que vi en el canal Isa de Crónicas de una Merodeadora. ¿Listos? ¡Allá vamos!


Book Tag de Aladdin



Arabian Nights— Un libro que se desarrolle en un entorno poco común.

En esta consigna voy a decir “La Saga de los Confines” de Liliana Bodoc. Es poco común leer libros de fantasy que se desarrollen en Latinoamérica, y esta saga en particular me encanta porque sabe llevar la magia y los arquetipos de este género literario a un entorno cercano, con personajes que tienen tradiciones y creencias que bien podrían haber pertenecido a antiguos pobladores de nuestra tierra.

A Whole New World — Un libro de fantasía que quieres que todos lean.

¡Me gustaría que todos leyesen “La historia interminable” de Michael Ende! Es una historia maravillosa, que desborda imaginación y creatividad, y que rinde un gran homenaje al género fantástico en sí mismo, con sus posibilidades y reflexiones que van más allá de lo meramente literario.

Prince Alí — Una portada que te engañó

Príncipe Alíííí, Honor a tiiii, Alí Ababwaaaaa... Ejem, disculpen.

Afortunadamente, no me he sentido estafada por ninguna portada. Quizás haya alguna que no se haya ajustado del todo al contenido del libro, pero en este momento no lo recuerdo bien…


One Jump Ahead — Un personaje que siempre vea lo mejor de todas las situaciones.

Anne Shirley, de “Anne, la de Tejados Verdes” es una chica optimista que siempre está dispuesta a ver el lado amable de la vida y se las arregla para continuar sonriendo a pesar de todas las dificultades que tiene que sobrellevar.

Never Had A Friend Like Me — Un personaje con el que te gustaría pasar un tiempo.

ADORO al genio de la película de Aladdin. Listo, tenía que decirlo.

Para no volver a nombrar a Anne Shirley (con quien sin dudas me llevaría de maravilla), voy a mencionar a Cress, de la saga Las Crónicas Lunares. Tengo la impresión de que ella podría enseñarme muchas cosas sobre tecnología, y yo quizás podría mostrarle algunos libros de historias tiernas, como las que tanto le gustan. Seríamos buenas amigas.

Speechless: Un personaje que no le teme a no quedarse callado.

Marion, de la saga “Los viajes de Marion” es una mujer que no se calla ante nadie.  Si la intentas intimidar, saldrás perdiendo, porque ella tiene una lengua muy filosa y un coraje de hierro.


¡Y eso es todo por ahora! ¿Les gustó el book-tag? ¡Los leo en los comentarios!


martes, 16 de julio de 2019

Reseña de "Estudio en Escarlata" de Arthur Conan Doyle


¡Hola, lectores! Qué rápido está pasando el año, ¿no? Parece que fue ayer cuando todavía estábamos a principios de otoño y ya estamos en los primeros meses de invierno… Lo bueno es que este clima resulta ideal para leer en casa, tapados con una mantita y con un buen té o café al lado. (Sí, ya sé que no soy la primera ni la última persona que les dibuja esta escena, pero somos muchos los que disfrutamos de estas cosas y yo no soy la excepción, ¿ok?).

Hoy les traigo una reseña de un libro perfecto para leer en estos días de frío y neblina. Se trata de “Estudio en Escarlata”, la primera novela en que hace su aparición Sherlock Holmes.






Sherlock Holmes es el detective más famoso de todos los tiempos. Alto, delgado, terriblemente inteligente, el solitario inglés sólo hallaba remedio a su aburrimiento resolviendo los casos policiales más complejos. Estudio en escarlata (1887) es la primera obra de Arthur Conan Doyle en la que aparece Holmes. Un asesinato perpetrado en circunstancias extrañas desconcierta a la policía de Scotland Yard, que busca la ayuda del célebre detective.










Libro: Estudio en Escarlata
Autor: Arthur Conan Doyle


La influencia de Sherlock Holmes en la cultura popular es innegable. Incluso si no han leído los libros originales de Arthur Conan Doyle, resulta probabilísticamente imposible que no se hayan topado con una sola referencia al mítico detective en algún libro de misterio, serie policial, juego de mesa, videojuego, o en algún episodio especial de dibujos animados que girara en torno a la resolución de un crimen. ¿El personaje en cuestión usaba una gorra de cazador, lupa y una pipa? Sí, ése era Sherlock Holmes, tal y como fue retratado en la primera película de cine mudo que se filmó en 1903, aunque esas características de su vestimenta no se mencionaran en los libros.

Y por supuesto, no se puede hablar de Sherlock Holmes sin hablar del Dr. John Watson (o quizás sí, pero yo creo que es un crimen no mencionarlo), su leal compañero de aventuras, que nos contará en primera persona como narrador testigo todo lo que acontece en los casos que resuelve el emblemático detective.

“No hay objeto de estudio más digno del hombre que el hombre mismo”

En “Estudio en Escarlata”, la primera novela donde aparece Sherlock Holmes, el Dr. Watson nos cuenta que acaba de regresar de la guerra de Afganistán y que está buscando un piso dónde vivir. Un conocido suyo le dice que conoce a alguien que está buscando compañero de departamento, pero le advierte que es un poco extraño y que debe tomarse con calma sus excentricidades. Esta persona es, por supuesto, Sherlock, que ya desde su primer encuentro con Watson saca a relucir sus habilidades deductivas y le hace unas cuantas observaciones sobre su vida en el ejército —sin que él haya dicho ni una sola palabra al respecto— que dejan a todos con la boca abierta.

Una vez instalado en su nueva residencia —el mítico departamento 221B de la calle Baker—, Watson empieza a conocer mejor a su compañero y descubre cuál es su particular profesión.

¡Y aquí empieza el misterio, señoras y señores! La policía de Scotland Yard, representada aquí por los hacendosos —pero poco competentes— Gregson y Lestrade, recurre a Sherlock Holmes para que los ayude a resolver un crimen que gira en torno a un asesinato cometido en una casa abandonada. El crimen posee algunas pistas realmente singulares, como la palabra “Rache” escrita en sangre en una de las paredes y un anillo de compromiso tirado en el suelo. Todo esto desconcierta a la policía, pero, por supuesto, para Sherlock Holmes todo siempre está más que claro.

“Un estudio en escarlata, ¿eh? ¿Por qué no hemos de emplear un poco el argot artístico? Nos encontramos con el hilo rojo del asesinato enzarzado en la madeja incolora de la vida, y nuestro deber consiste en desenmarañarlo, aislarlo y poner a la vista hasta la última pulgada.”


El personaje de Sherlock Holmes me parece fascinante; es fácil comprender por qué continúa teniendo tanto éxito aun cuando ha pasado un siglo y medio desde que Arthur Conan Doyle lo plasmara por primera vez en las páginas de Estudio en Escarlata. Aunque es un genio, no lo podemos considerar un hombre perfecto: por momentos da muestras de soberbia, impaciencia y malhumor, lo cual saca de quicio a sus colegas y allegados. Pero esto no lo hace en absoluto un mal personaje, sino que lo hace más humano y le da una amplia gama de matices a su personalidad.

Watson, en cambio, es un personaje mucho más sencillo: afable, sincero y honesto, funciona perfectamente como la contraparte de Sherlock. Resulta fácil encariñarse con él; está tan perdido como nosotros en lo que se refiere a la resolución del caso y es leal a Sherlock hasta las últimas consecuencias. Hay momentos en que uno quisiera construirle una estatua por ser tan paciente.

Juntos constituyen lo que quizás sea una de las duplas más emblemáticas de la historia de la literatura —junto con Don Quijote y Sancho Panza—, razón por la cual prácticamente se han convertido en arquetipos dentro del género policial, homenajeados y repetidos una y otra vez por distintos escritores que han intentado imitar la dinámica detective-asistente en sus propias historias.

“Cuando un hecho parece contradecir un largo cortejo de deducciones resulta de una manera invariable capaz de ser interpretado de diferente manera.”

Estudio en Escarlata es una novela que está dividida en tres partes. La primera y la última son extractos del diario de Watson, que nos cuenta la forma en que su amigo fue resolviendo el caso en cuestión; pero la segunda parte, la que está justo a la mitad de la novela, nos sitúa en un tiempo y un espacio totalmente diferente. No diré nada más para no spoilear a nadie, pero lo que sí puedo contarles es que está narrada desde el punto de vista de los personajes que protagonizaron el crimen en sí, lo cual nos permitirá adentrarnos más en su historia y observar qué tan acertadas eran las deducciones que Sherlock Holmes sacó sobre ellos. Esto es un punto muy original —aunque a más de uno puede que lo desconcierte un poco el cambio abrupto de escenario en medio de la lectura— y creo que hace de esta novela algo muy distinto a lo que estamos acostumbrados a leer en el género detectivesco.

Por último, quisiera agregar que esta no es una típica novela del subgénero whudunit —quién lo hizo— como la que podemos encontrar en las novelas de Agatha Christie. En la mayoría de los libros de Sherlock Holmes nos falta información como lectores para resolver el caso, dado que hay pistas que sólo nuestro infalible detective puede ver y que no comparte con nosotros hasta que un confundido John Watson le pregunta cómo es posible que haya sacado tal o cual conclusión cuando para él nada de lo que está viendo tiene sentido. Además, prácticamente no hay sospechosos o personajes conocidos a los que podamos acusar de haber cometido el crimen. Algunos aspectos del caso sí se pueden razonar, pero no podremos ponerle nombre al criminal hasta más adelante, porque esa información sólo la conoce Sherlock. No obstante, es una entretenidísima novela de investigación, que incluso tiene sus puntos de humor en algunas partes, y que no se hace tediosa en ningún momento.

“—(…) Son muchas las personas que, si usted les describe una serie de hechos, les anunciarían cuál va a ser el resultado. Sin embargo, son pocas las personas que, diciéndoles usted el resultado, son capaces de extraer de lo más hondo de su propia conciencia los pasos que los condujeron a ese resultado.”

Así que… ¿La recomiendo? Elemental, mis queridos lectores. Y si después de haber leído Estudio en Escarlata se quedan con ganas de más, siempre pueden leer su siguiente novela, “El signo de los Cuatro”, o el libro de relatos “Las aventuras de Sherlock Holmes”, para luego seguir con el resto de la colección. Personalmente, tengo pendientes unos tres libros más del famoso detective y espero poder leerlos pronto.

¡Y eso es todo! ¿Han leído algún libro de Sherlock Holmes? ¡Cuéntenme en los comentarios!

martes, 4 de junio de 2019

Club de Lectura #Leemos Roald Dahl



¡Hola a todos!

Hoy vengo a hablarles de una iniciativa preciosa que se le ocurrió a Mary del blog We are in winterland. Se llama “#Leemos Roald Dahl” y es un club de lectura dedicado a la difusión de la obra de este autor. Cuando me propuso participar, decidí sumarme, y por eso ahora vengo a contarles más sobre este proyecto.




¿Cómo es la dinámica?
Cada mes seleccionaremos uno de sus libros para leer y acompañaremos dicha lectura con diferentes actividades extra opcionales.

¿Cuándo se realiza la lectura?
La lectura comenzará el primer día del mes y finalizará el último día con una actividad especial de cierre. Días previos a comenzar la lectura conjunta se dará a conocer el título para dar tiempo a los lectores de conseguir el material.

¿En qué consistirán las actividades?
Las actividades serán variadas y ninguna es obligatoria. Algunas consistirán en sumar la experiencia de escuchar el audiolibro, que en la mayoría de los casos se limitará a aquellos lectores que puedan adquirirlo, ya sea en formato físico o digital, ya que nosotros no proveeremos el material, sino que solamente guiaremos la lectura e intentaremos enriquecerla con diversos elementos. Incluso pueda que se vea limitado al idioma en que se eligió hacer la lectura (ya que la mayoría de los audiolibros del autor están disponibles en inglés, no así en español). 
Veremos la adaptación cinematográfica de varias de sus obras, entre las que se encuentranMatilda, Charlie y la fábrica de chocolates, El fantástico Sr. Zorro, Las brujas, El buen amigo gigante, entre otras.
Haremos también book tags, desafíos y sorteos entre quienes se sumen a la lectura conjunta y difundan las actividades en las redes.

¿Cómo puedo participar?
Debes seguirnos en la cuenta de Twitter que creamos como plataforma principal del club de lectura: @LeemosRoaldDahl.

Compartí tu lectura y unite a las diferentes actividades utilizando #LeemosRoaldDahl

También podés compartir contenido en Instagram, Facebook y en tu blog. Te invitamos a que lleves el banner a tu página para que más lectores conozcan el club.

No olviden seguirnos en nuestras cuentas de Instagram y ante cualquier consulta no duden en escribirnos.

La de Mary: @weareinwinterland


Pronto anunciaremos la lectura de este mes y las diferentes actividades.


¡Que tengan un fantástico viaje de la mano de Roald Dahl!


viernes, 31 de mayo de 2019

Reseña de "Anne, la de Álamos Ventosos" de Lucy Maud Montgomery

¡Hola a todos! Antes de que termine el mes, les dejo una reseña que terminé hace poco. Y es la continuación de... ¡la serie de "Anne, la de Tejados Verdes"!



Libro: Anne, la de Álamos Ventosos
Serie: Anne, la de Tejados Verdes
Autora: Lucy Maud Montgomery
Editorial: Emecé


Sinopsis: Anne se ha graduado en Redmond College y ha conseguido un empleo como directora de una escuela lejos de Tejados Verdes. Mientras Gilbert estudia medicina, ella va a dar clases por tres largos años en Summerside. Se hospeda en lamos Ventosos junto con dos ancianas viudas, la tía Kate y Chatty, el ama de llaves Rebecca Dew, y su gato, Dusty Miller. Durante su permanencia en Summerside, Anne deberá aprender a relacionarse con los habitantes del pueblo, muchos de ellos excéntricos, e intentará ganarse su simpatía. Pero también esta vez la joven heroína conocerá nuevos amigos, entre ellos Elizabeth Grayson y Katherine Brooke. Luego de varias bodas, agunas de ellas apresuradas, la protagonista se dispone a regresar a Avonlea para preparar su propio Casamiento con Gilbert. Recreación del género epistolar y de la novela romántica, esta cuarta entrega de la historia de Anne Shirley ofrece un retrato de juventud tan cálido y apasionado como ingenioso y divertido. Por sus valores sinceros y su búsqueda de la armonía, la obra de L. M. Montgomery ha alcanzado la estatura de un clásico de la literatura juvenil.


¡Cuidado! La reseña contiene spoilers de los libros anteriores.



Anne, de Álamos Ventosos, es el cuarto libro de la serie “Anne, la de tejados Verdes” de Lucy Maud Montgomery.  Para este punto de la historia nuestra protagonista ya es una adulta; tiene veintiún años, ha terminado sus estudios superiores en Redmond y está comprometida con nada más y nada menos que nuestro querido Gilbert Blythe (¡Aplausos, por favor!).
Pero Gilberth aún no termina sus estudios de medicina, así que, antes de poder reunirse con su amado, Anne deberá pasar un tiempo trabajando como directora la escuela de Summerside, donde conocerá un sinfín de personas nuevas y tendrá que aprender a lidiar con los Pringle, la Familia Real de la Ciudad, que no siente mucha simpatía hacia ella.

"El orgullo viene delante de la destrucción y un espíritu arrogante antes de la caída"

Una particularidad de este libro es que está narrado mayoritariamente a través de las cartas que Anne le envía a Gilbert. Es realmente interesante leer estas novelas en primera persona después de haber pasado tanto tiempo siguiendo las aventuras de Anne en tercera persona, y afortunadamente, no cambia demasiado la experiencia: la joven escribe cartas muy sentidas y detalladas, así que podemos encontrar en ellas reminiscencias de su habitual forma de hablar, con muchas exclamaciones, descripciones primorosas, palabras delicadas y frases que dejan traslucir todas sus emociones, desde una tristeza infinita hasta una alegría desbordante.

“Hoy fue un día salido de junio y caído en abril. La nieve ha desaparecido y los prados y las colinas doradas cantan la primavera. El Rey de las Tormentas estaba embanderado con una ligerísima bruma violeta. Hemos tenido mucha lluvia últimamente y disfruté mucho sentada en la torre durante las silenciosas horas mojadas de los atardeceres. Pero esta noche es una noche apresurada...Hasta las nubes que corren por el cielo tienen prisa, y la luz de la Luna que asoma entre ellas está apurada por inundar al mundo”.

Eso sí, tengo que aclarar una cosa: en ningún momento Lucy Maud Montgomery nos deja ver las cartas  románticas que Anne le envía a Gilbert. Normalmente le  cuenta sucesos de la vida cotidiana y evita las cursilerías porque dice que las palabras románticas debe reservarlas para cuando tenga “una pluma apropiada” para la ocasión. Pero cuando finalmente Anne tiene la pluma que le hace falta, la autora  suprime los párrafos que escribe con ésta para que no los leamos, dejando una aclaración entre paréntesis para indicarnos que se trataba de una parte romántica que se había extendido bastante y que por eso decidió quitarla. ¡Qué necesidad había, oh, cruel mujer! Las fangirls de Anne y Gilbert necesitábamos esos párrafos…

Bromas aparte, comprendo que quizás la autora prefirió centrarse en otros conflictos y decidió evitar la zona romántica para no volverse demasiado repetitiva. En este sentido, debo decir que creo que hace un buen trabajo como cronista de las aventuras —y desventuras— cotidianas de Anne, y que es un punto muy positivo que nos dé un panorama completo de su crecimiento y formación como persona más allá del romance, dado que no existen muchas novelas juveniles situadas en el siglo pasado que se centren en estos temas.

“Nadie nunca es demasiado grande para soñar. Y los sueños nunca envejecen”.

Los nuevos personajes que nos presenta la autora son interesantes, aunque debo decir que no todos conforman un elenco estable. En ocasiones, Anne ayuda a solucionar los problemas de algunas personas que sólo aparecen durante un par de capítulos, haciendo que estas partes de la historia se sientan como pequeños cuentos incorporados dentro de una novela más grande. Con todo, hay algunos que sí tienen una presencia importante a lo largo del libro y que logran destacar entre de los demás. Uno de ellos es Katherine Brooke, la desagradable colega con la que Anne se encuentra en la escuela,  con la que tendrá que aprender a convivir mientras trabaje allí. Se trata de un personaje que no cae bien al principio, pero ya sabemos que Anne Shirley es capaz de tocar el corazón hasta de una piedra, así que a medida que pase el tiempo descubriremos que Katherine es un personaje que tiene muchas capas y apreciaremos cierta evolución en ella.

“La vida me debe algo más que lo que me ha pagado, y me lo voy a cobrar”.

También son importantes otros personajes como Rebecca Dew —y su gato—, y las viudas Chatty y Kate, las mujeres que hospedan a Anne en Álamos Ventosos. Las tres  acompañarán a la protagonista durante su estancia en la ciudad y evitarán que se siente demasiado sola y nostálgica por estar lejos de su hogar.

¡Ah! Y hablando de su hogar… ¡De vez en cuando nos damos una vuelta por Avonlea! Y me alegro mucho por eso, dado que para mí es uno de los grandes encantos de la saga y siempre me alegro de volver a visitar sus prados con flores preciosas y sus lagunas y arboledas llenas de encanto. Además, volvemos a ver a algunos personajes muy queridos. ¡Cómo me gustaría que en los siguientes libros Anne volviera por más tiempo a la Isla del Príncipe Eduardo! Me quedaría a vivir ahí para siempre, en serio.

“El viaje desde la estación hasta Tejados Verdes siempre había sido una parte muy agradable de los fines de semana que Anne pasaba en casa. Siempre recordaba su primer viaje desde Bright River, con Matthew. Había sido en primavera, y ahora era diciembre, pero a lo largo del camino, todo parecía decirle: "¿Recuerdas? ¿Recuerdas?".

Ahora tengo que leer la quinta parte de la serie, “Anne y la casa de los sueños”. Dicen por ahí que es uno de los más románticos y que aparece mucho Gilbert. ¿Será cierto? Si lo es, creo que no voy a tardar mucho en leerlo.



¡Y eso es todo! ¿Ya se han leído alguno de los libros de Anne? ¡Cuéntenme en los comentarios!

Book Tag de Jane Austen

¡Hola! Quería traerles este booktag porque tenía ganas de hacerlo, pero lo más probable es que lo vuelva a subir dentro de algún tiempo, cuando me vea más adaptaciones jaja.



¿Cuál es tu adaptación favorita?

Todavía tengo pendiente ver todas las adaptaciones, pero de las que he visto hasta ahora, mi preferida es “Sentido y sensibilidad”. Es cierto que quizás Emma Thompson es algo mayor para interpretar a Elinor, pero en general me gusta mucho cómo filmaron toda la historia, y los colores y las locaciones me transmiten mucha calidez y familiaridad.

¿Qué opinas de los rumores de que Elizabeth Bennet se enamoró del señor Darcy tras visitar Pemberley?

Que los que esparcen esos rumores son unos envidiosos jaja. Es broma, es broma (¿O quizás no?).  Pero creo que hay que tener en cuenta que ella siempre supo que Darcy era rico y aún así lo rechazó la primera vez, así que no puede ser por eso.

Yo siempre he creído que la razón por la que Elizabeth comienza a enamorarse de Darcy es porque, a raíz de su primera declaración —totalmente fallida—empieza a pensar más en él y a reconsiderar algunas de sus opiniones. Cuando visita la casa de Darcy, después de esa escena, nota que toda la gente que trabajar para él le tiene mucho cariño, y que también es muy amable con su hermana menor. Esto ya hace que tenga mejor predisposición hacia él, y luego ya le abre totalmente en su corazón a raíz del favor que Darcy le hace hacia el final . Además, ella nota cómo Darcy ha cambiado su forma de expresarse y cómo ha aprendido de sus errores. Todo eso es lo que hace que se enamore de él.

Pero bueno, supongo que ver que vivía con tanto lujo tampoco puede haberle molestado mucho jaja.


¿Qué obra de Jane Austen salvarías de ser quemada?

Salvaría Orgullo y Prejuicio, porque las nuevas generaciones necesitan y merecen conocer a Mr. Darcy  jaja

Esta obra me gusta especialmente porque creo que reúne los mejores elementos de su estilo característico: protagonistas interesantes, personajes secundarios hilarantes, ironía sutil, reflexiones sobre el dinero y el matrimonio, romances, cotidianeidad, humor…  ¡Lo tiene todo!


¿Qué personaje secundario merece un libro propio?

¡Jane Fairfax! Para quienes no la conozcan, les cuento que es un personaje secundario de “Emma”. Me parece muy interesante y creo que me hubiera gustado ver algunas cosas desde su punto de vista.

¿Qué heroína austenita?

¡No me hagan esto! Creería que Elizabeth Bennet, por su sagacidad y sus comentarios sin pelos en la lengua, pero hay muchas buenas.

¿Elinor o Marianne?

Es difícil decidirse, porque ambas tienes sus virtudes y sus defectos. ¿No puedo elegir a las dos?

¿Cuál es la peor adaptación de los libros de Jane Austen?

No me he puesto a pensarlo. Creo que la mayoría son bastante buenas, pero eso tendría que decirlo después de terminar de ver las que me quedan pendientes.

¿Cuál es tu caballero austenita favorito?

Estoy entre Mr. Darcy y Mr. Darcy.
Mmm… ¿Mr. Darcy?
Perdón, es que no puedo decir otra cosa.  Me encanta cómo evoluciona. Es uno de los caballeros austenitas más complejos.

¿A qué personajes de Jane Austen invitarías a un picnic?

Como esta pregunta no especifica límites de invitados, me tomaré la libertad de invitar a Lizzie, Jane Bennet, Jane Fairfax, y las hermanas Dashwood.

¡Ah! Paren… ¿Puedo invitar hombres también? Entonces invitaré a… Bueno, creo que ya adivinaron

¿Qué libros de Jane Austen se merecen una adaptación urgentemente?

Reclamo una nueva adaptación de Emma, pero esta vez en formato de película. ¡Con lo divertida que puede ser! Supongo que, mientras tanto, nos tendremos que contentar con la versión moderna: “Ni idea”

¡Y hasta aquí el booktag! ¿Les gustó? ¡Cuéntenme en los comentarios!

martes, 30 de abril de 2019

Reseña de "La pequeña princesa" de Frances Hodgson Burnett


¡Hola, lectores! Como sigo algo nostálgica, hoy vengo a traerles una reseña de un libro que tuve la suerte de leer por primera vez cuando tenía entre diez y once años. Lo elegí yo misma en la librería porque vi que la autora era la misma que había escrito “El jardín secreto” —uno de mis libros favoritos por ese entonces, como sabrán los que leyeron esta reseña— y quería conocer más historias suyas.  Me gustó mucho, especialmente porque había momentos en los que me sentía bastante identificada con las aficiones de la protagonista y porque, al tener su misma edad, comprendía bastante bien su forma de pensar. Por eso mismo, no creo poder ser muy objetiva a la hora de juzgarlo; pero, ¡eh!, estoy convencida de que igualmente debe haber alguien allá afuera que también encuentre la historia encantadora. Después de todo, he releído este libro una o dos veces desde entonces,  y sigo encontrándolo de lo más dulce…


Libro: La pequeña princesa
Autora: Frances Hodgson Burnett
Editorial: Atlántida
Colección Billiken





Sinopsis: Cuando Sara Crewe, procedente de la India, llega a un pensionado de señoritas en Londres parece tenerlo todo: un padre rico que adora a su hija y la colma de regalos, un corazón bondadoso, dulzura y una gran imaginación. Sara no tarda en convertirse en la niña mimada de las maestras y sus compañeras, pero sufre de pronto un gran revés de fortuna que la sume en una situación dramática. A pesar de su tristeza, Sara deberá soportar sinsabores y situaciones humillantes, que pondrán a prueba sus mejores sentimientos. Frances Hodgson Burnett, autora de El jardín secreto y El pequeño Lord, inmortalizó la historia de Sara Crewe, que ha constituido un clásico para varias generaciones de niños que se han deleitado con las alegrías y los misteriosos acontecimientos de la vida de esta pequeña princesa.




Sarah Crewe es una niña nacida en la India que  debe ir a estudiar a un internado de señoritas. Su madre murió cuando era pequeña, por lo que su padre es la única persona en el mundo con la que puede contar. Separarse de él le produce pesar, pero pronto se consuela diciéndose a sí misma que volverá a verlo pronto y que, mientras tanto, podrá buscar refugio en su gran imaginación y en su capacidad para ver la vida con optimismo.

Cuando llega al internado la mayor parte de sus compañeras la recibe con simpatía. Al principio, Sara es considerada “extraña”, porque le gusta jugar con sus muñecas, simular ser otras personas, e inventar historias agradables para pasar el tiempo; pero más tarde son esas mismas cualidades las que poco a poco terminan catapultándola hacia la popularidad: todas las chicas quieren escuchar sus relatos, todas quieren ser como ella y formar parte de su círculo de amigas. Incluso algunas comienzan a llamarla “princesa”, cosa que despierta la envidia de la presumida Lavinia, acostumbrada a ser la chica más popular del internado, y el rencor de la profesora X, que no soporta la idea de haber sido corregida por Sara —aunque lo haya hecho con toda humildad y buena educación— en su propia clase. ¿Quién se cree que es esa chica? No ven la hora de verla fallar en algo para dejarle en claro que no es tan perfecta como ella cree; no ven la hora de verla hundirse. Pero, ¡vaya! Quizás ese momento llegue más pronto de lo que ellas creen…

Cuando la vida de Sara sufra un importante revés, toda su amabilidad y su generosidad será puesta a prueba. ¿Qué tan fácil será para ella seguir comportándose como una princesa cuando la gente empiece a tratarla como si fuera una plebeya?


“La pequeña princesa” es un libro muy corto, por lo que no puedo decir muchas más cosas de él sin revelar demasiadas cosas de la trama, pero puedo asegurarles que se disfruta de principio a fin.

Uno de los temas más importantes del libro es la discriminación que sufren algunas personas debido a la clase social a la que pertenecen. El tema aparece desde temprano, cuando Sara se hace amiga de Beck, una chica que es conocida por la mayor parte de las alumnas como “la chica que enciende las chimeneas”.

—Yo no sé qué pensaría tu madre, pero la mía no me permitiría contar cuentos a ayudantes de cocina.
—Yo no creo que a mi madre le importara en lo más mínimo —interrumpió Sara—. Ella sabe que los cuentos son para todos.

Pero además, el libro llega a tener momentos bastante profundos, en los que Sara llega a reflexionar si tus circunstancias de vida pueden moldearte el carácter, y si ella podría ser una persona totalmente diferente de haber nacido con otra suerte.

Algunas personas consideran que esta historia es algo simple, pero yo creo que esa simpleza es precisamente una de las cosas que hacen especial este libro. Sí, es cierto que hay un conflicto que se resuelve de una manera un tanto conveniente en el último tramo del libro, pero supongo que a fin de cuentas, “La pequeña princesa” no pretende tanto ser una historia realista como un relato de aprendizaje sobre lo complicado que puede ser adaptarse a circunstancias nuevas y difíciles sin perder la amabilidad por el camino. Se trata de una historia  “idealista”, pero no en un mal sentido. En cierta forma, recuerda mucho a los cuentos de hadas, en los que  las personas que realizan buenas acciones siempre obtienen una recompensa.  Quizás por eso, aunque ya he crecido y no tengo la misma visión del libro que a los diez años, sigo encontrando la historia encantadora. No importa tanto el desarrollo de la trama como ser testigo del crecimiento de Sara Crewe y de su formación como persona. Si en “El jardín secreto” veíamos la lucha de una niña egoísta por convertirse en una chica más generosa, en “La pequeña princesa” veremos la lucha de una niña generosa por no convertirse en una chica egoísta cuando las circunstancias se le ponen en contra.


Si alguno de ustedes ya ha leído “El jardín secreto”, les recomiendo mucho esta historia. Tiene un tono inocente y tierno que encantará a más de uno.


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