miércoles, 30 de septiembre de 2020

Reseña de "El dragón blanco y otros personajes olvidados" de Adolfo Córdova

 

¡Hola, lectores! Hoy les traigo la reseña de este bello libro escrito por el mexicano Adolfo Córdova —acompañado por las increíbles ilustraciones de Riki Blanco—, que fue ganador del Premio Bellas Artes de Cuento Infantil Juan de la Cabada Vera 2015, y que pasó a integrar la prestigiosa lista White Ravens en el año 2017.


Libro: El dragón blanco y otros personajes olvidados.

Autor: Adolfo Córdova

Ilustraciones: Riki Blanco

Editorial: Fondo de Cultura Económica

Número de páginas: 128

Año de edición: 2016

Sinopsis:


El dragón blanco y otros personajes olvidados retoma a los personajes secundarios de los clásicos infantiles para convertirlos en protagonistas de sus propias historias. Este proyecto fue ganador por unanimidad del Premio Bellas Artes de Cuento Infantil Juan de la Cabada 2015 y consta de seis cuentos cuyas historias tienen la carga de los textos originales pero, al mismo tiempo, mantienen una vida propia que permite que sean disfrutados aunque no se conozcan los textos de los que parten. El Rey Mono de El maravilloso Mago de Oz, el Gato de Cheshire de Alicia en el País de las Maravillas, el Rey Cisne de Los cisnes salvajes y otros personajes recorren los nuevos caminos que Córdova ha trazado, sin perder su identidad. Con apenas una novela publicada, el autor demuestra en esta obra su gran cercanía con la literatura infantil y un estilo potente y sagaz que atrapará a lectores de todas las edades. Las ilustraciones de Riki Blanco son reducidas en elementos pero de gran elegancia y expresividad.







¿Alguna vez han leído La historia interminable? ¿Notaron la cantidad de personajes interesantes que aparecen allí pero a los que el narrador no tiene tiempo de seguir en sus peripecias porque tiene que continuar contando la historia del protagonista? Con frecuencia, el autor nos deja ver tan sólo un retazo de lo que serán estas futuras aventuras, para luego concluir diciendo: “pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión”. Se trata de una jugada maravillosa y muy inteligente que nos hace saber que cada personaje bien podría ser protagonista de su propio libro —al igual que cada persona de este mundo es el personaje principal de su propia vida—, abriendo así un abanico de posibilidades que da pie a que los lectores puedan imaginar qué será de la vida de cada uno de ellos más adelante.


Traigo esta frase a colación porque, precisamente, es la que Adolfo Córdova elige para dar inicio a su obra. Y su decisión es muy acertada, porque el libro no sólo incluye un cuento que narra la vida de un personaje de “La Historia interminable”, sino  que, además, posee una temática general que está relacionada con las historias no contadas de esos “personajes olvidados”, cuyo futuro o pasado no conocemos.


Sólo al final de cada cuento se se nos revelará cuál es la historia en la que se basan. Quizás en algunos casos se vea venir fácilmente, pero en otros no es tan evidente; y aún en el caso de que sepas de qué libro proviene cada personaje secundario, el recorrido se disfruta igualmente.


Los cuentos de este libro son muy atmosféricos: la magia se convierte en algo tangible gracias a la belleza del lenguaje poético que está presente en todos ellos. Pero lo más sorprendente es cómo el autor consigue que empatices con los personajes de cada narración pese a las limitaciones que impone el "formato cuento", cuya corta extensión podría haber dificultado el desarrollo de los personajes.


Tras haber terminado el libro, me siento como si muchas de estas backstories pudieran ser perfectamente reales, dándole más trasfondo a las originales.


Por último, antes de explicarles el contenido de cada cuento, quiero advertirles dos cosas: 


1) Aunque la sinopsis ya revela algunos de los libros en los que se basan los cuentos, creo que algunos de ellos tienen más gracia cuando no sabes desde el principio cuál es el personaje secundario del que va hablarte el autor en cada ocasión y es uno mismo quien va atando cabos, así que en ciertos casos no revelaré más de lo indispensable.


2) En el caso de los tres últimos cuentos sí menciono cuáles son los libros en los que se basan porque creo que es importante haber leído las historias originales para entenderlos y evitar spoilers. Así que, cuando lleguen al cuento "El destino de los niños perdidos", ¡tengan cuidado! Si no han leído Peter Pan, no sigan leyendo.


Ahora sí, hechas estas aclaraciones... ¡que empiece la reseña de cada cuento!



El nacimiento del alado Rey Mono


Este cuento es el más corto de toda la antología. Apenas tiene un par de páginas. Sin embargo, es bueno para ir tomándole el gusto a los relatos e ir conociendo la prosa del autor, que describe las emociones de los personajes con gran minuciosidad y belleza. Un origen de personaje breve y curioso para este personaje secundario.



La Hermosa Niña de Pelo Turquesa


El cuento más trágico de toda la antología y uno de los que mejor desarrolla a su protagonista. Cuando nos encontramos con un personaje melancólico en un libro, no podemos menos que preguntarnos por qué es así y si la vida lo ha golpeado demasiado duro, especialmente en el caso de los personajes inmortales. Teniendo en cuenta que esta historia es un cuento, uno podría pensar que la extensión no será suficiente para contar con gran detalle cada decepción o golpe duro que sufrió el personaje y que, por lo tanto, el relato no resultará lo suficientemente emotivo; pero, en este caso, no es así: a pesar de la brevedad con la que se la narra cada suceso — o quizás justamente por eso, por lo que deja sin decir — resulta bastante doloroso y conmovedor.


Como curiosidad diré que no me di cuenta de qué historia venía este personaje hasta que llegué al final, pues no he leído el libro en el que se basa. Sí, en cambio, conozco las adaptaciones de esta historia, aunque tengo entendido que ninguna de ellas es tan oscura como el original. Tengo pendiente leer ese libro para reconocer los guiños que fue dejando el autor.



“A su paso, los guerreros se convierten en árboles.

Suelo adentro, los dedos de los pies atraviesan los cueros del calzado y se estiran sedientos, como raíces, a las profundidades de la tierra”.

 


“Cielo arriba, los brazos se alargan y se unen al follaje de antiguos cabellos. Las pálidas pieles van tornándose morenas y duras. Un solo tronco son las piernas. Las costillas se ramifican hacia la luz y el corazón de resina empieza a bombear una sangre fría, transparente”.


 

El Gato en el Tren de Pensamientos 


Este fue mi cuento favorito de toda la antología. Destaca por los simbolismos plasmados a lo largo del cuento en relación a la creatividad, la imaginación y los pensamiento, así como por los diálogos ingeniosos, el carisma de los personajes, y el respeto al mundo disparatado —y al mismo tiempo profundo — del autor de la obra original. Para releerlo una y otra vez.



“—Crees que conoces todos los caminos, pero no todos los caminos te conocen a ti, así que, ¡vamos!, no seas descortés, ve y preséntate”.

 


“—Claro que hablamos —intervino el clavel del tallo más corto—, pero solo con quienes nos dirigen la palabra. Si no, sería un desperdicio. ¿Para qué hablar si quizás el otro no es capaz de contestarnos? — hubo un rumor floral de aprobación—. Muchas veces llamamos al viento y las mismas veces vimos cómo se llevaba nuestras palabras sin devolvérnoslas jamás”.


 

“—¡Estás en un tren de pensamientos, torpe! Aquí viajan las criaturas que imaginan otros —continuó el mosquito—. Aparecen y desaparecen como los ideas”.


 

“—(…) ¿Qué eres tú?, ¿un pensamiento propio o el pensamiento de otro?

El Gato-Duque se enrolló los bigotes invisibles y pensó:

“Creo que un poco de ambas cosas”.


 

(Sí, todas son citas del mismo cuento. Si pudiera, se los citaría entero).


 

El destino de los niños perdidos


¡Atención! Esta descripción contiene spoilers de Peter Pan


Al final del libro de Peter Pan, el autor nos deja echar un vistazo a las vidas de Wendy, sus hermanos y los niños perdidos, pero  lo resume todo en un pequeño párrafo que nos deja con un regusto amargo, porque da la impresión de que todos se han convertido en adultos normales, “aburridos”, que tienen sus propias rutinas y ya no se dejan llevar por su imaginación. Pero esta reinvención de Adolfo Córdova nos deja ver mucho más. Al lector se le escapará una sonrisa cuando descubra que, pese a encontrarse inmersos en sus respectivas rutinas, los chicos aún no han dejado del todo atrás las aventuras que vivieron en el País de Nunca Jamás. Con una narración nostálgica, este cuento que es un guiño cómplice a esos adultos que nunca crecieron.



El Rey Cisne


En mi opinión, este el personaje más “olvidado” de la lista. Leí Los cisnes salvajes hace tiempo y supongo que no reparé lo suficiente en la figura del hermano que no logró volver a la normalidad del todo, porque no lo recordaba; pero ahora que he leído este cuento, me doy cuenta de que tenía muchísimo potencial.


El rey tiene cuerpo de humano y un brazo de cisne como resultado de un hechizo no del todo roto, lo cual hace que tenga una crisis de identidad. Le gusta sobrevolar los bosques, pero lo entristece pensar que la gente no lo aceptará como rey —ni como persona— y que nunca podrá casarse con nadie si no deshace de su maldición. Un cuento de gran belleza y fuerza lírica.


“Desde el aire, la tierra les parecía una sola alfombra tejida con diferentes sedas. Los cisnes veían sus sombras deslizarse en bandadas sobre planicies verdes y medallones azules, en un único reino de líneas centelleantes y curva caudalosas, y se sentían parte de un gran lienzo”.


 

La suerte del dragón blanco


¡Cómo olvidar a Fújur, si era uno de mis personajes favoritos de La historia interminable! Pero es cierto que no siempre se tiene suficiente de ciertos personajes, así que me alegro de haber leído este pequeño relato sobre su vida antes de conocer a Atreyu.


“Era una esfera transparente del tamaño de un cascabel. Colgaba de un árbol de tréboles de cobre en el corazón del Valle Nocturno. Entre los viajeros, el árbol era conocido porque su follaje de tréboles ensortijados, sostenido por finas y alargadas ramas, ofrecía un cobijo luminoso en la oscuridad de aquel valle. Ahí, en ese paraje falsamente soleado, se podía, al fin, descansar de la noche permanente”.


Nada más empezar el cuento me sentí trasladada al mágico mundo de “La historia Interminable”, con sus fulgores en medio de la oscuridad, sus criaturas extravagantes, sus personajes resistiendo al avance de “la nada”, y sus escenarios imposibles.


Un buen cierre para esta antología, que rinde homenaje a las historias no contadas de esos personajes secundarios que, definitivamente, merecían su propia historia.


Y por supuesto, no puedo dejar de mencionar el maravilloso trabajo de Riki Blanco, que logra transmitir muy bien el aura de los cuentos a través de esos dibujos que se recortan contra los fondos como si fueran siluetas en la noche, marcando interesantes contrastes entre luces y sombras.



Si buscan una antología de cuentos fantásticos con una prosa única y evocadora, o si son fans de alguno de los libros en los que se basan los cuentos, ¡anímense a leerla!



¡Y eso es todo! ¿Lo han leído? ¿Cuál es su libro favorito de todos los ya nombrados? ¡Cuéntenme en los comentarios!



sábado, 22 de agosto de 2020

Reseña de "De la Tierra a Kongurt" de Ángeles Durini

¡Hola, lectores! Estoy descubriendo autores argentinos geniales en la plataforma de Leamos en Casa. Una de mis últimas lecturas ha sido este simpático libro de Ángeles Durini. Si quieren saber más, ¡sigan leyendo!

 

Libro: De la Tierra a Kongurt

Autora: Ángeles Durini

Ilustraciones: Sebastián Barreriro

Editorial: SM Ediciones

Colección: Serie naranja

Páginas: 160

Año: 2005

Sinopsis:

 

Cuando el jefe le pide a Pancho Willis —publicista y el mejor “consiguelotodo” del mundo— que traiga un canguro del planeta Kongurt, él acepta enseguida. Como llega por la ruta más peligrosa y queda inconsciente por el viaje, recibe la asistencia de los hospitalarios canguros kongurtianos.

 


¿Alguno de ustedes conoce un libro de ciencia ficción para un público infanto-juvenil o middle grade, escrito por una autora argentina, que incluya mucho ingenio, imaginación y humor? Debo admitir que yo no conocía ninguno, hasta que me encontré con De la Tierra a Kongurt. Creo que la ciencia ficción es un género muy poco explorado en las historias dirigidas a los más chicos —al menos en nuestro país—, dado que se suelen inclinar más hacia el realismo o la fantasía, mientras que las novelas futuristas o distópicas se enfocan a un público más adolescente. Esta novela en concreto pertenece a la “serie naranja” de El Barco de Vapor (a partir de 9 años), por lo que llamó inmediatamente mi atención.


El protagonista de esta historia es un joven llamado Pancho Willis, también apodado “Consiguelotodo”, un publicista que trabaja como asistente en la producción de campañas audiovisuales de todo tipo. Un día, el director le hace un pedido muy particular: para continuar con el rodaje de su última publicidad, necesita un canguro de Kongurt, un planeta que se encuentra a una gran distancia y al que demoraría meses en llegar si realizara el viaje por una ruta estandarizada. Nuestro protagonista, lejos de rendirse, se propone aterrizar allí acortando el camino a través de un agujero negro, un proyecto que ya había sido sugerido por su abuelo, que trabajaba como científico.


“Siempre dije que estabas medio loco,

eso de andar sin gravedad queriendo la Luna”

 

Así, Pancho llegará a un planeta muy particular, donde existen unas adorables criaturas similares a unos canguros, con poderosos poderes telepáticos. Esta parte ha sido mi favorita, dado que conocemos un mundo muy colorido y lleno de elementos curiosos, que provocan en nosotros una mezcla de fascinación y curiosidad. Tampoco puedo olvidarme de mencionar a la familia de Tándrom, uno de los kongurtianos, que me despertaron una infinita ternura, y por los que estuve preocupada de principio a fin.


Una de las cosas más destacables de esta historia es cómo juega con distintas estructuras, voces, y recursos narrativos. La novela sigue en su mayor parte las peripecias del protagonista, pero en ocasiones también incluye el punto de vista de otros personajes, como el de Paula Dendra —una joven intrépida que juega un papel muy importante hacia el final del libro, y que se nos presenta como  el principal interés amoroso de Pancho—, o el de Tándrom, que va descubriendo las costumbres de la Tierra desde su propia inocencia. Además, la novela incluye noticias, poesías, caligramas en forma de agujero negro y entradas del diario del protagonista. De todos estos recursos, mis favoritos han sido los apuntes que Pancho hacía mientras intentaba aprender palabras en el idioma de Kongurt. ¡Sus anotaciones incluso contienen ejemplos para saber cómo utilizarlas en una frase! Esto le permite al lector familiarizarse con un vocabulario completamente nuevo, y de paso, aprender cosas interesantes sobre Kongurt, como el hecho de que en este lugar  “la lluvia se convierte en azúcar cuando está quieta”. Asimismo, también podremos leer algunos capítulos del diario de Tándrom en el que lo veremos alternar palabras en idioma terrestre con otras escritas en su idioma —que todavía no sabe cómo traducir—, dándole cierta verosimilitud a la historia.


Por último, quiero añadir que las ilustraciones de Sebastián Barreiro le añaden un toque muy simpático a la historia. ¡Los dibujos de Tándrom son mis favoritos!


“La gente, grandes y chicos, aprenden en las plazas. Se reúnen  todos los días, después del trabajo, y cada uno enseña lo que sabe, lo que ha descubierto o lo que ha pensado ese día. Grandes a chicos y chicos a grandes”.

Si están buscando una historia de ciencia ficción orientada para un público más joven, esta podría ser una buena opción para leer. ¡Espero poder seguir descubriendo nuevas historias de autores argentinos! 

 

¿Alguno de ustedes leyó algún libro de Ángeles Durini? ¿Qué libros de autores argentinos han leído. ¡Cuéntenme en los comentarios!

sábado, 18 de julio de 2020

Reseña de "El jinete del dragón" de Cornelia Funke


¡Hola, lectores! ¡Cuánto tiempo sin pasarme por aquí! No he tenido muchos ratos libres para reseñar, pero sí me las he arreglado para leer un poco. En estos días en que el ambiente está frío y todos seguimos encerrados en nuestras casas, no hay nada mejor que leer alguna historia que nos lleve de viaje hasta algún lugar lejano. Por eso, hoy les traigo uno de los últimos libros que estuve curioseando: El jinete del dragón de Cornelia Funke. ¿Les suena su nombre? Es una autora alemana que ha escrito algunas sagas famosas como "Corazón de tinta" y otras menos conocidas como "Reckless". Si todavía no han leído nada suyo, este libro autoconclusivo que podríamos catalogar como middle-grade podría ser una buena forma de comenzar con ella.


Libro: El jinete del dragón
Autora: Cornelia Funke
Año de publicación original: 1997
Editorial: Fondo de Cultura Económica






La tierra de los dragones en Escocia ha sido amenazada por los humanos. Lung, un joven dragón, tendrá que buscar ayuda antes de volar hacia el Himalaya, donde, según cuentan las leyendas, se escondieron los últimos dragones.












Los dragones aún existen en este mundo, pero el valle en donde viven está en peligro; la ambición de los humanos amenaza con arrebatarles todo lo que conocen, así que deben buscar un nuevo hogar. La Linde del Cielo, un valle mítico situado en la cordillera más alta del mundo, parece un buen sitio para trasladarse, pero… ¿existe, realmente? Lung, un joven dragón plateado, está dispuesto a realizar un viaje hasta allí para salvar a su comunidad, aunque falle en el intento. Acompañado de la duende Piel de Azufre —que no dejará de protestar durante todo el camino— y del pequeño humano Ben —que no tiene donde vivir y se unirá a ellos poco después—, Lung emprenderá una odisea por las alturas que estará plagada de aventuras. Pero además de cruzar mares y cordilleras, tendrá que enfrentarse a un peligro aún mayor: el temible Sarpullido —también conocido como El Dorado—, un dragón muy particular, creado por un ambicioso alquimista, que no dejará de vigilarlos a través de sus secuaces y de las masas de agua, en las que puede asomarse a su antojo.

—¡Imposible! —exclamó—. Aquí no hay nada que les agrade. ¡Nada en absoluto!
—¡Bah! —Rata se inclinó tanto hacia atrás que a punto estuvo de caerse de la zarpa del dragón—. No digas estupideces. Tú misma estuviste donde los humanos. No hay nada que no les agrade. No hay nada que no quieran tener. ¿O ya lo olvidaste?
—¡Está bien, está bien! —gruñó Piel de Azufre—. Tienes razón. Son avariciosos. Lo quieren todo para ellos.
—¡Sí, así es! —confirmó Rata con un asentimiento de cabeza—. ¡Y yo les digo que están en camino!


Una de las cosas que más valoro en un libro para niños es que me transporte a esa época inigualable de la infancia en el que todo es extraño y misterioso, en que cada nuevo animal que descubres y cada libro que abres en un mundo entero a descubrir, y en el que tu imaginación parece capaz de llevarte a cualquier sitio. Leyendo esta novela, me sentí así nuevamente. Al terminarla, estuve segura de que, si lo hubiera leído a los nueve o diez años, lo habría adorado. ¡Si incluso ahora, siendo mayor, me he encariñado muchísimo con la historia!

Me gustaron especialmente las relaciones entre sus personajes que, al ser tan distintos entre sí, a menudo chocan en sus costumbres y modos de ver la vida. Piel de Azufre es el personaje más desconfiado; en ocasiones acierta en sus suposiciones y otras veces se equivoca, pero resulta un contrapunto bastante interesante para otros personajes, como Ben y Lung, que tienden a confiar más en los demás. Por otra parte, hay personajes que tienen un arco de evolución increíble. Mi preferido es, sin duda, el de Pata de Mosca, uno de los sirvientes del villano principal, que me tuvo al borde de la silla desde el principio por la sutileza con la que se van desarrollando sus dudas y temores.

Y hablando del villano principal… ¡es otra de las sorpresas del libro! Hacía tiempo que no me encontraba con un antagonista tan temible. Su nivel de maldad resulta intimidante, así como sus poderes para vigilar a los protagonistas desde cualquier masa de agua. Su presencia en la historia es constante, y a pesar de que uno no puede menos que pensar que es imposible que un villano tan cruel gane al final de la historia, no deja de percibirse como una verdadera amenaza.

Por otra parte, Sarpullido no es más que la encarnación del auténtico enemigo de nuestro protagonistas —y de nuestra propia raza—, que hace su aparición ya desde los primeros capítulos del libro: la ambición humana. Las personas que sólo pueden pensar en hacer fortuna, las que están dispuestas a hacerle daño a otros con tal de conseguir sus objetivos, las que asaltan y saquean las tierras de los demás, o las que destruyen todo lo que no entienden, son los principales obstáculos en la felicidad de los protagonistas, quienes, pese a ser de razas muy variadas, se ven afectados de igual manera por semejantes acciones.

Pero, por supuesto, no todos los humanos son malvados, y prueba de ello es el mismísimo Ben, que sólo tienen palabras bondadosas para cuanto ser se cruza en su camino; la experta en dragones Subaida Ghalib, que estudia toda clase de leyendas con gran sabiduría y fascinación; o el arqueólogo Barnabas Wiesengrund, que junto a su familia recorre el mundo en busca de criaturas mágicas para aprender más cosas sobre ellas desde un lugar de respeto y comprensión. Ellos representan el lado curioso y sociable de la raza humana, y son los que se terminan ganando el cariño de los lectores.

—(…) Piensas que no pueden hacer más daño que una mosca porque apenas viven unos pocos años más que ellas. Piensas que lo único que les interesa es comer y dormir. Pero no son así. ¡Oh, no! —Piel e Azufre casi se quedaba sin aire—. Las cosas que pasan a veces por el cielo y que tú, idiota, llamas pájaros ruidosos, son aviones construidos por los humanos. Pueden hablar los unos con los otros sin ni siquiera estar en las mismas tierras. Pueden hacer imágenes que se mueven y hablan, fabricar recipientes de hielo que nunca se derrite, iluminar sus casas por las noches como si hubieran atrapado el sol, pueden, pueden… —Piel de Azufre sacudió la cabeza—. Pueden hacer cosas maravillosas… y abominables. Si desean sepultar este valle bajo el agua, lo harán. Tienen que irse de aquí, les guste o no.

—(…) ustedes son demasiado grandes, demasiado inteligentes, demasiado… —se encogió de hombros— ¡demasiado diferentes! Ustedes los aterrorizarían. Y cuando algo les da miedo a los humanos, entonces…
—Entonces… —lo interrumpió el anciano dragón con voz cansada— lo destruyen.


Otro de los puntos fuertes de este libro es la gran variedad de criaturas mágicas que presenta y la fascinación con la que Cornelia Funke describe a cada una de ellas, desde las más desconocidas hasta las que resultan inusuales. ¡Incluso las que son más conocidas tienen características originales! No he leído demasiadas historias sobre dragones, pero el hecho de que en esta historia se alimenten de la luz de luna y la necesiten para volar ha sido un concepto totalmente nuevo para mí y tengo que decir que me ha encantado. Esto les proporciona un rasgo mágico que resulta llamativo y, al mismo tiempo, les añade una debilidad impensada que hace que nos tensemos de preocupación cada vez que la luna queda oculta.

¡Ah, y los paisajes! Todos son muy variados y curiosos, desde desiertos y mares, hasta cuevas y junglas en donde se esconden genios con mil ojos. En ocasiones, los protagonistas tienen que recorrer estos lugares a pie, pero la mayor parte del trayecto se realiza por los aires… ¡y hay que decir que ha sido toda una experiencia! Con un poco de imaginación —y la ayuda de las palabras de Cornelia Funke— uno casi puede sentir que va volando por los aires, en medio de tormentas, vientos helados, noches de luna llena, ráfagas de arena. Pero hasta el más difícil de los viajes tiene momentos maravillosos, y así es como por momento descubrimos lugares fascinantes y misteriosos, cada uno de ellos con su propia y peculiar criatura mágica, que sacarán a la luz nuestro espíritu aventurero.

Era tal el silencio bajo el cielo oscuro que no se oía más que el rumor de la lluvia y el susurro de los zorros que cazaban durante la noche.

Quizás los primeros capítulos del libro —exceptuando el primero, que sitúa muy bien la historia— sean los más lentos de leer, pero una vez que la historia toma un rumbo concreto y queda bien definido el elenco principal de personajes —especialmente cuando llega Pata de Araña—, el resto de la trama toma vuelo.

En cierta forma, el libro me ha recordado un poco a las películas de Disney de antaño, donde había muchos animales protagonistas, niños audaces, villanos ambicosos, personajes muy distintos entre sí que terminaban haciéndose amigos, y muchas, muchas aventuras. Hay un personaje en concreto, Lola Colagrís, que con su avioneta y su espíritu aventurero me ha recordado a la ratoncita de la película “Bernardo y Bianca”. ¡Cómo me gustaba esa historia! Tengo entendido que se basa en un libro de una autora llamada Margery Sharp, así que espero leerlo algún día.

Si les gustan las historias de fantasía más clásicas, con muchas criaturas mágicas y aventuras que se suceden una tras otra, y en las que todos los personajes tienen su momento de brillar y logran salir adelante gracias al poder de la amistad y el trabajo en equipo, esta historia es para ustedes.


¿Han leído algo de Cornelia Funke? ¡Cuéntenme en los comentarios!

sábado, 6 de junio de 2020

Reseña de "Nosotros después de las doce" de Laia Soler


¡Hola, lectores! ¿Cómo llevan la cuarentena? He estado algo ocupada y por eso no he podido reseñar tanto para el blog como hubiera querido, pero de vez en cuando me hago un tiempo para leer, y por eso hoy les traigo mi opinión sobre un libro que llevaba rato en mi lista de pendientes: “Nosotros después de las doce” de Laia Soler. Pude conseguir este e-book gracias a la iniciativa de la Editorial Urano y el Sello Puck —que contó con el consentimiento de sus autores— de liberar algunos libros durante la cuarentena, y he pensado que una buena forma de retribuirles todo su esfuerzo y generosidad sería dedicarle una reseña a esta historia que tanto me sorprendió. ¡Muchas gracias a Laia y a Puck por el regalo!

Libro: Nosotros después de las doce
Autora: Laia Soler
Editorial: Urano
Sello: Puck
Sinopsis:


Si pudieras borrar de tu mente los recuerdos que te hacen sufrir, las traiciones, las pérdidas y los desengaños... Si pudieras convertir tu mente en un mural en blanco donde volver a pintar tu vida, ¿lo harías?
 Aurora vive en Valira, un pequeño pueblo situado entre montañas. No cree en los cuentos de hadas, pero sí en la magia. Al fin y al cabo, Valira debe su nombre a una reina feérica. Dice la leyenda que la sangre de las hadas aún corre por las venas de sus habitantes, que el pozo del pueblo alberga el espíritu de la reina y que el antiguo carrusel de la plaza posee poderes extraños. No, en Valira nadie se atrevería a negar la existencia de la magia. La víspera de San Juan, la noche más mágica del año, la mejor amiga de Aurora, Erin, regresa al pueblo después de dos años viviendo en la gran ciudad. Y con ella vuelve Teo, su hermano gemelo, cuya presencia Aurora prefiere evitar. Pero la mirada de Teo no es tal como ella la recordaba, ni su pelo, ni su sonrisa. Y cuando el más poderoso de los sentimientos asoma entre los dos, Aurora empezará a dudar de si acaso estará viviendo la segunda parte de una historia de amor olvidada o… no. Con una voz potente, actual y profundamente evocadora, Laia Soler teje una historia salpicada de magia que nos arrastra por las turbulentas aguas de la memoria, el dolor y el amor para reflexionar sobre todo aquello que nos une, nos separa y nos hace crecer como personas.


¿Recuerdan cuando eran pequeños y se entristecían por algo que no había salido como ustedes querían, pero entonces se abocaban a una actividad o entretenimiento que los hacía olvidarse completamente de todo y los ayudaba a sentirse mejor?  ¿Siguen teniendo una vía de escape así en su vida adulta? Bien, pero ahora piensen: ¿qué pasaría si existiese un objeto mágico que literalmente los hiciera olvidarse de todo aquello que les ha causado un gran dolor, borrando de la faz de la tierra todo aquello que les hiciera recordarlo? ¿Les gustaría que existiese? ¿Lo usarían? Porque esto es lo que posee Aurora, la protagonista de esta historia.

El pueblo donde vive la protagonista, Valira, recibe muchas visitas de los turistas y parece salido de un cuento de hadas; se encuentra cerca de un bosque que trepa por un valle hasta llegar a las montañas y tiene un ambiente sumamente apacible y pintoresco. Pero no es solo su apariencia lo que le da un aire mágico, sino también las leyendas que circulan a su alrededor, como aquella que habla de un hada que un día se enamoró de un humano al que le juró amor eterno… Y luego está el carrusel —uno de los más antiguos de Europa—, en el que hay un corcel dorado que, según dicen, puede borrar todos los malos recuerdos de tu pasado con solo desearlo.

La protagonista cree en la magia, pero no en los finales felices. Detesta su nombre de princesa, que más que recordarle a la película de “La Bella Durmiente” de Disney le recuerda a las turbias y oscuras versiones originales de los cuentos recopilados por los hermanos Grimm. Le cuesta pensar en romances duraderos y ni siquiera tiene una relación cercana con los otros chicos del pueblo, con quienes no suele reunirse demasiado. Pero puede que todo eso cambie cuando el vivaz y creativo Teo —hermano de una de sus viejas amigas, con quien perdió contacto hace un par de años— regrese al pueblo después de una larga ausencia.

No obstante, hay un problema. La única persona en la que Aurora confía es su abuelo, que sufre de una enfermedad cardíaca; fue él quien le mostró el carrusel cuando era pequeña y la ayudó a olvidar todas las malas experiencias de su pasado, por lo que le tiene mucho cariño y vive constantemente con  miedo a perderlo. Por eso, cuando su abuelo le asegura que Teo es una de esas personas que ella trató de olvidar en el carrusel hace año,  y que no confía demasiado en él, Aurora comienza a llenarse de dudas…

“A veces, cuando la vida nos pone contra las cuerdas, no sabemos cómo reaccionar. No pensamos, hacemos lo que el cuerpo nos pide”.

Si tuviera que describir este libro con una palabra, esa sería “original”. Los elementos fantásticos —de gran peso dentro de la trama— se entremezclan con el realismo de la historia de manera maravillosa. Se trata de una de esas obras en las que el objeto mágico en cuestión no da pie a ninguna de esas grandes batallas y situaciones peligrosas propias de la fantasía épica, sino que es una parte importante del crecimiento de los personajes. Algo como lo que sucede en la película “13 going to 30” —también conocida como “Si tuviera 30”—, en el que los poderes para viajar en el tiempo de la casita de muñecas de la protagonista solo tienen relevancia en tanto que ayuda a los personajes a aprender de sus experiencias.

La historia está narrada a través de capítulos en primera persona. La voz de la protagonista es muy particular, pues su estilo narrativo oscila entre el tono propio de un cuento de hadas —como cuando describe, fascinada, cómo es un carrusel por dentro— y el tono sarcástico de una adolescente escéptica. Pero entre capítulo y capítulo también nos encontramos con pequeños flashbacks narrados en tercera persona que nos cuentan todo aquello que Aurora quiso olvidar a lo largo de su vida. Así, nos enteramos de que a esta chica le han roto el corazón de muchas maneras diferentes con el paso de los años. Poco a poco. A veces sin que aquellos que la perjudicaron se dieran cuenta de hasta qué punto la habían marcado con sus acciones. Al final de cada flashback, vemos cómo ella siempre elige subir al corcel dorado para olvidar.

“No soy valiente, pero eso no significa que no pueda llegar a serlo. (…) Tal vez un bolígrafo y un papel no sean las armas del más audaz, pero son las únicas que ahora mismo pueden ayudarme a ser lo que quiero ser”.

Pero una vida sin recuerdos es una vida vacía. Descolorida.  Porque si bien Aurora no recuerda el dolor que ciertas personas le han causado a lo largo de su vida y superficialmente todo parece estar “bien”, en  el fondo, las cosas ya no son como antes. Ahí donde antes había cariño ahora hay un gran espacio vacío. No hay dolor, pero tampoco grandes sentimientos. No hay nada. Eso es lo que la ha vuelto tan “desapegada”, como Teo mismo le dice.

Por otra parte, debo decir que Aurora me parece un personaje excelentemente construido. Quizás no destaque por tener un comportamiento estelar o admirable en todo momento —al fin y al cabo, esta novela trata en parte sobre sus errores del pasado—, pero su forma de actuar se explica a través de sus recuerdos. Tiene mucho sentido que una chica que aprendió a evadir sus problemas desde que era pequeña recurra como un acto reflejo a un objeto mágico que le permite olvidar su angustia de inmediato. Creció pensando que era lo mejor y lo más natural —lo mismo que su abuelo—, así que nunca se detuvo a reflexionar sobre lo que esto implicaba.

“Cuando pasan cosas malas… Hay que asumirlas o, si no son culpa nuestra, superarlas. Librarse de lo que nos molesta es hacer trampa, y creo que no te hace bien”.

Por último, hay tres cosas más que me han gustado de la historia y que mencionaré brevemente aquí para no dar spoilers.

La primera: cierta conversación que tienen dos personas sobre la ansiedad, la importancia de cuidar tu salud y no hacer nada con lo que no te sientas cómoda.

La segunda: una conversación que tienen otros dos personajes sobre el arte y el medio fallar.

Y la última: ¡las referencias a las películas de Disney! Jaja. Puntos extra por incluir ESA frase de Rafiki en el  “El rey león”, que es una de mis favoritas desde siempre.

Ah, y hablando de las frases… Preparen sus post-its y resaltadores digitales, porque si son como yo, van a estar subrayando constantemente.

 “Yo no sería Aurora sin aquellas personas que han pasado por mi vida, estén aún en ella o haga ya tiempo que desaparecieron, porque todo me moldea”.

Si están buscando una novela juvenil contemporánea, con toques mágicos y dulces, y que tenga un mensaje de superación personal entre sus páginas, “Nosotros después de las doce” es justo lo que necesitan.

¡Muchas gracias otra vez a Laia Soler y a Puck por ofrecernos este libro!

¿Alguno de ustedes ya leyó a la autora? ¡Cuéntenme en los comentarios!

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